Ifni Operación Pegaso Erkunt: 2º salto de guerra

En un anterior artículo ya te relatábamos como se llevó a cabo el primer salto paracaidista de guerra de nuestro Ejército de Tierra por miembros de la entonces  Agrupación de Banderas Paracaidistas de la hoy Brigada Almogávares VI de Paracaidistas, BRIPAC durante  la guerra de Ifni Sahara.

Hoy volvemos de nuevo a esos días de principios 1958 de la mando del General de Brigada (retirado) D. Vicente Bataller, colaborador en VetPac y autor del libro La legión en Ifni Sahara de 1956-1976  (disponible en la tienda solidaria de la Fundación Tercio de Extranjeros) para  relatarnos como se llevó a cabo el segundo salto paracaidista de guerra  por la I Bandera Paracaidista, apoyados por banderas de la Legión, Tabor de tiradores, además  del apoyo aéreo y desde buques de la nuestra Armada dentro de la Operación Pegaso.

Operación Pegaso. La II y VI banderas combaten al norte de Buyarifen

La última operación llevada a cabo en la guerra de 1957-58 en territorio de Ifni fue la Pegaso. Se inició el 19 de febrero de 1958 y se trataba de un reconocimiento en fuerza que inicialmente pretendía llegar hasta Tabelcut, desde una base de partida situada próxima al monte Buyarifen. Su finalidad era, al igual que ocurrió con la Siroco, mantener en alerta al Ejército de Liberación en Ifni, de modo que no distrajera fuerzas en apoyo de las bandas del Sahara, donde estaba en marcha la segunda parte de la operación Teide. El Gobierno General de Ifni dispuso que en esta misión interviniesen dos agrupaciones, la C y la M, apoyadas con una base de fuegos constituida por el II Tabor de Tiradores.

2º Salto paracaidista de guerra: Erkunt

1-Zona 2º Salto paracaidista de guerra: Erkunt

Operación Pegaso salto de Erkunt

2-Operación Pegaso salto de Erkunt

La Agrupación C, al mando del teniente coronel paracaidista Crespo, la componían la I Bandera (menos la 8ª compañía de guarnición en Alat Ida Sugun), la 23ª compañía de tiradores, más una sección de ametralladoras y un pelotón de morteros de 81 mm de la 25ª compañía del IV Tabor de Tiradores. Lo previsto era que la I Bandera efectuara tres desembarcos aéreos, uno en el sur de Tabelcut, otro a caballo del Asif U. Gahíauendu y, un tercero, en la zona entre Id Buchini y Erkunt, mientras que el resto avanzarían sobre vehículos por la pista pegada al mar hasta alcanzar Tabelcut. Marcharían a cubierto de la Agrupación M que lo haría a pie por la cadena montañosa paralela a la costa.
Por su parte, la Agrupación M, al mando del teniente coronel Delgado, la formaban la II Bandera paracaidista, la VI Bandera de la Legión, una sección de zapadores y otra de morteros de 120 mm del Ultonia 59. Desde la base de partida de Buyarifen, realizarían un ataque frontal hacia el norte, en dirección a Erkunt y Tabelcut, para ocupar sucesivamente las cotas existentes a lo largo de los citados montes próximos al litoral. Los paracaidistas de la II avanzarían por la parte más alta y los legionarios de la VI lo harían a media ladera.
Ambas banderas se apoyarían mutuamente y la VI, además, protegería la columna de vehículos que, por la pista que existía pegada al mar, marcharía para apoyar y más tarde, al final de la operación, recoger a los paracaidistas que iban a saltar en los sucesivos lanzamientos. Éstos no se efectuarían sin contar con la protección previa de ambas banderas que, desde las alturas por donde progresaban, alcanzarían las inmediaciones de las zonas de salto, a una distancia que les permitiera, con sus ametralladoras y morteros, apoyar por el fuego a los compañeros que saltaban desde los aviones. Si este apoyo fuera insuficiente, intervendrían con sus compañías de fusiles.

Estaba previsto, además, un importante contingente de apoyo aéreo con aviones Junkers para el aerotransporte de paracaidistas, una escuadrilla de aviones de bombardeo Heinkel III y otra de cazas T-6. El mayor esfuerzo del apoyo aéreo se reservaba para proteger un lanzamiento paracaidista sobre la zona enemiga. También la Armada tenía como misión principal el apoyo al desembarco aéreo con el fuego de sus cañones, desde el crucero Canarias frente a Tabelcut y desde el destructor Almirante Miranda frente al asif Aguendu.
A las 08:00 del 19 se inició el ataque, con una progresión dura y difícil, al ser el terreno muy accidentado, con frecuentes bajadas y subidas y grandes pendientes. Desde un principio los rebeldes desencadenaron un violento fuego. Legionarios y paracaidistas rompieron el despliegue enemigo nada más emprender su avance desde el Buyarifen hacia el mogote pelado de la cota 435; codo a codo, se movieron por la zona rocosa y combatieron contra un enemigo invisible que parecía estar en todas partes. Las bajas comenzaron a ser importantes. La resistencia enemiga era muy superior a la esperada. Por diversas razones -filtraciones en las comunicaciones, falta de discreción de los mandos, chivatazos de personal indígena colocado aún en sitios claves de la administración…- no se consiguió la sorpresa. Ello retrasó la marcha de ambas columnas.

El capitán general de Canarias López Valencia presenció la Operación Pegaso desde el Buyarifen

3-El capitán general de Canarias López Valencia presenció la Operación Pegaso desde el Buyarifen

Los legionarios se dirigieron hacia las cotas 332 y 325 y las asaltaron; la 12ª compañía tomó la 332, y la 13ª, de revés, la 325. Los paracaidistas ocuparon primero la cota 435 y a continuación a las 12:00 desde Id Alí U Mehand atacaron las cotas 453 y 449, y cubrieron el flanco este de la VI Bandera, que pudo continuar su lenta progresión y alcanzar a las 13:30 la cota 300 y su espolón este.

La VI continuó su avance por las alturas paralelas a la carretera de la costa hasta las cotas 185 y 194, que permitían dominar por el fuego la zona del lanzamiento paracaidista sobre Erkunt. La aviación, la armada, artillería y morteros de 120 mm efectuaron, desde el inicio de la operación, un fuego constante y eficaz sobre los objetivos que se alcanzaban.
Al mediodía, una columna motorizada, compuesta por la 3ª compañía paracaidista, al mando del capitán Quintas Gil y una sección de ametralladoras de la 5ª, se dirigió hacia la zona de fuego para apoyar a sus compañeros de la II Bandera. El efecto sorpresa no se había conseguido y la velocidad de las columnas no era la prevista, por lo que inicialmente se decidió suprimir los lanzamientos.

Erkunt: la 1ª compañía realiza con éxito el segundo salto de guerra

El apoyo áereo y naval en Operación Pegaso

4-El apoyo aéreo (Junkers y Heinkel III) y naval (crucero Canarias)

A las dos de la tarde del 19 de febrero, a pesar de la suspensión de los desembarcos aéreos, se tuvo en cuenta que la única posibilidad de desconcertar a un enemigo que ofrecía tanta resistencia era atacarle por la espalda. Se dio orden a las fuerzas que aún permanecían en el aeródromo, esto es, la 1ª compañía (capitán Pedrosa), reforzada con una sección de ametralladoras de la 5ª (teniente Antón), en total 142 hombres, que embarcaran en los Junkers. De los tres saltos previstos, se suprimían definitivamente el de Tabelcut y el del Asif Aguendu y se iba a realizar sólo uno, en la zona Erkunt.

El salto de Erkunt había sido cuidadosamente preparado en una reunión previa en tierra con aviadores y marinos. Era un salto difícil porque, debido a la configuración del terreno

General Pedrosa de la BRIPAC

5- El segundo salto de guerra lo llevó a cabo la 1ª compañía paracaidista al mando del capitán Pedrosa que aparece en las cuatro imágenes. Arriba a la izda. de general de la BRIPAC, a la dcha. de capitán de la 1ª cía., abajo a la izda. el 1º en saltar en Erkunt, a la dcha. le vemos el 1º mirando por la ventana. (A. BRIPAC).

tendría que iniciarse sobre la misma línea de costa, a fin de que los aviones pudieran levantar enseguida el vuelo para no chocar con las colinas que limitan por el Este la zona de lanzamiento. Hay que tener en cuenta que en Ifni se producían, con frecuencia, fuertes vientos y que la dirección de estos era imprevisible ya que en ocasiones se dirigían hacia el mar y otras hacia el interior de la costa. Al no existir chalecos salvavidas la decisión del salto era compleja, ya que podían caer al mar algunas paracaidistas y, en ese caso, no sería posible su recuperación.
El recorrido de los 13 Junkers -12 con personal y 1 con cargas diversas- se hizo por encima del mar, siguiendo la línea de costa, sobrevolando los barcos de guerra españoles, y al llegar frente a Erkunt, viraron 90 grados y penetraron en el interior. Apenas comenzó el viraje del avión, se ordenó enganchar y, al rebasar la línea de costa, alrededor de las tres de la tarde, se lanzó el primer hombre de la primera patrulla: el capitán Pedrosa, seguido del resto de paracaidistas que iban en el avión. Fue el segundo salto de guerra de los paracaidistas españoles del Ejército de Tierra que pasó a la historia del paracaidismo con el nombre de salto de Erkunt. Constituía una operación difícil debido a la configuración del terreno.
Mientras se llenaba el cielo de círculos blancos de los que colgaban los legionarios paracaidistas, sus compañeros, los legionarios de la VI Bandera, habían progresado hasta divisar la zona del lanzamiento en Erkunt. Desde lejos, con las ametralladoras Alfa y fusiles ametralladores FAO, no cesaban de disparar a los rebeldes. Los legionarios de la VI, que tuvieron el honor de liberar en Tiliuin a la 7ª compañía de legionarios paracaidistas de la II Bandera, protagonistas del primer salto de guerra, tenían ahora la satisfacción de presenciar y apoyar el segundo salto de guerra, en esta ocasión de la 1ª compañía de la otra bandera paracaidista.

Cuartel de la BRIPAC en Sidi Ifni

6-Instante del 2º salto de guerra sobre Erkunt

Al saltar, los legionarios paracaidistas pudieron apreciar desde el aire el efecto que esta inopinada acción producía sobre los rebeldes. Veían correr gente hacia su

retaguardia. Nadie disparó contra los paracaidistas. No hubo un solo herido entre los hombres que saltaron en Erkunt. Agrupada la sección de ametralladoras tras el salto, las máquinas del teniente Antón entraron rápidamente en posición y dispararon contra los fugitivos. En menos de diez minutos desde que se había producido el lanzamiento se ocuparon las tres cotas que dominaban el poblado, sin sufrir bajas y lograron la retirada total del enemigo. Por su parte, la 3ª compañía motorizada tomo contacto por tierra con sus compañeros de la 1ª, venidos del cielo.
A las 19:30 se inició el repliegue por los escalones de vanguardia tras grandes dificultades por lo avanzado de la noche, naturaleza del terreno y gran profundidad del avance. La VI Bandera se reunió al sur del Buyarifen a las 02:00 del día 20, excepto la 11ª compañía, que se incorporó más tarde al quedarse para proteger la incorporación de los últimos paracaidistas. Posteriormente todas las fuerzas se replegaron hacia Sidi Ifni. En la mañana del 20 de febrero de 1956 se dio por finalizada la operación.

En el centro cuartel de los paracaidistas en Sidi Ifni

7-En el centro cuartel de los paracaidistas en Sidi Ifni

El veterano paracaidista José Luis González Vicente nos cuenta cómo vivió en primera persona el salto de Erkunt (González 2008):
“Los aviones se ponen en marcha con su característico balanceo que parece que se van a descuajaringar, pegan su brinquito hacia arriba y ya estamos sobre el mar. No sé nadar y no llevo chaleco salvavidas. Al cabo del rato, los Junkers giran de repente hacia la derecha y comenzamos a ver los buques de la armada y la tierra. Menos mal, ahora ya podemos saltar en seco. El oficial al mando de la aeronave nos dice “preparados para enganchar, enganchen”. Vemos a nuestro lado los otros Junker con gente preparada en la puerta para saltar. En uno de ellos asoma la cabeza del capitán Pedrosa. El sonido del claxon nos coge un poco desprevenidos, vemos que Pedrosa salta al vacío y después todos los demás. El cielo se cubre de blancas rosas de seda, y por primera vez en la historia paracaidista de la I Bandera nosotros somos los actores de una historia de guerra.

El suelo está cerca, cada vez más cerca. Nos quedamos acojonados al oír una gran ensalada de tiros de ametralladoras y explosiones de bombas. Vemos que hay una serie de aviones pequeños, los Heinkel 111 ametrallando casi a ras del suelo, y otros aviones bombardeando la zona de desembarco. Son los nuestros que nos abren camino, pero tenemos la duda de si el enemigo nos está disparando a nosotros mientras bajamos. Por fin, los pies tocan el suelo. Los míos tocaron una chumbera con cada pincho de muerte. Alguno cayó encima de una casa de adobe, haciendo un agujero en el tejado. Agrupamiento rápido junto a nuestros oficiales y adopción del orden de combate.

Las ametralladoras del teniente Ordóñez disparan y evitan que nos acosen. Una vez sobre el terreno nos preparamos unos pequeños parapetos con piedras y permanecemos en guardia. Allá lo lejos, se ven a nuestros compañeros de la Legión batirse el cobre haciendo huir a los moros, que eran unos 300 según los partes de guerra, armados de ametralladoras, fusiles y morteros. Al poco rato se hace el silencio. ¡Todo ha terminado! Nosotros hemos tenido suerte. No hemos tenido ninguna baja. No así nuestros compañeros de la otra bandera y de la Legión que han tenido varios muertos y heridos. El primer salto en guerra de la I Bandera, con su 1ª compañía al frente, no había podido resultar más exitoso, tanto en el orden táctico, como en la respuesta de los paracas a la misión encomendada. ¡Ya somos veteranos paracaidistas con todos los honores!”

Con la Operación Pegaso el 19 de febrero de 1958 pudo darse formalmente por finalizada la guerra de Ifni. En el balance de bajas, la VI Bandera sufrió en la Pegaso cuatro muertos: el sargento legionario Bernardino González Rodríguez, el cabo José Alonso González y los legionarios José Ponce Álvarez y José Moreno Cano. Además, tuvo ocho heridos, entre ellos el teniente Fernando Pareja (también herido, recordemos, al acudir en socorro de la sección mixta que mandaba el teniente Ripollés). De los heridos, el legionario Andrés Alba Aguilar falleció un mes más tarde. Por su parte, de la II Bandera paracaidista murieron los cabos José González Ortigüela y Pedro González Jordán y el legionario paracaidista Francisco Mestre Monteagudo y tuvo cuatro heridos (entre ellos, el teniente Ponciano Fernández). En la I Bandera no se contabilizaron bajas.

Video de la conferencia del autor sobre la Legión en la guerra de Ifni Sahara

IFNI OPERACIÓN PEGASO. ERKUNT 2º SALTO DE GUERRA

Vicente Bataller, General de Brigada (retirado)

Presidente de la Federación de Asociaciones de Veteranos Boinas Verdes de España

Extraído del libro LA LEGIÓN EN IFNI SAHARA 1956-1976, V. Bataller, Fundación Tercio de Extranjeros venta en tienda solidaria

Prohibida la copia y reproducción total o parcial de sin el permiso del autor.
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